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Wednesday, October 12, 2016

Los raros de Autoclásica 2016

Las distintas ediciones de Autoclásica suelen mostrarnos vehículos raros, o extraños, de ver a menudo. Ni hablar de verlos circular por las calles de Argentina. El tema es que hay que tomarse el tiempo de encontrarlos. A veces se los pasa por alto, aunque estemos al lado de ellos.

Volante móvil de un automóvil Lincoln.


Un tema es la poca, o nula, información que puede haber al lado de estos autos, motos o vehículos militares. Pero teniendo algún bagaje de datos es fácil reconocerlos donde se encuentran “escondidos” al público visitante.

Autoclásica no es una muestra para pasar rápido, como en un tour por ciudades europeas. Porque insisto que el mejor día para visitarla, claro si se puede, es el viernes cuando abre sus puertas la muestra, ahora considerada entre las 8 mejores del mundo según la FIVA (Federation Internationale Vehicules Anciens, Federación Internacional de Vehículos Ancianos).

Segundo parabrisas trasero de un Locomobile.

La primera rareza me la topé en el centro del boulevard del Hipódromo de San Isidro y el culpable era un viejo automóvil Lincoln de la década del veinte. Cuando uno piensa que eso de los volantes removibles es algo moderno está este viejo auto para demostrarnos lo contrario.

Un complejo mecanismo lo hacía irse hacia el torpedo, imagino, para facilitar la ubicación del conductor. A primera vista, para un distraído, sería pensar que se rompió el volante. Al mirarlo con detenimiento vemos que no es así. La primera rareza con unos 90 años de historia encima de ella.

Lincoln Zephyr V12 con carrocería de madera.

Al lado del stand de Pur Sang se podían apreciar varios viejos automóviles expuesto, justo en la entrada a Autoclásica 2016, para aquellos que dejaron sus autos en el estacionamiento. Ahí mismo un viejo Locomobile doble faetón nos mostraba un accesorio perdido en el tiempo: un segundo parabrisas para el asiento trasero.

Hay que pensar que al no tener las ventanillas el aire  debajo de la capota era para volarte hasta el último pelo de la cabeza. Este accesorio era algo que se podía encontrar en modelos abiertos de alta gama, o de lujo, en las marcas europeas o estadounidense hasta entrados los años treinta.

Ford Station Wagon del año 1941 con carrocería de madera.

Justo a su lado estaba exhibido un Lincoln Zephyr de 12 cilindros en V con parte de su carrocería de madera. La caída de la cola con la tapa del baúl parece una vieja lancha de madera de los años 30 y 40. Pero no solo eran las puertas y laterales de madera, sino que el tablero también estaba construido en ese material.

Si de madera hablamos en el centro del boulevard había en una carpa una rural Ford del año 1941 de madera. En el mismo estilo que el Lincoln Zephyr. En Estados Unidos las apodaron “Woody”. Tampoco es algo que se vea todos lo días. Además la rural exhibida estaba en estado impecable de restauración.

Volkswagen Kübelwagen o Tipo 82 del año 1942.

El salto a la vereda de enfrente precisamente en el stand de la Asociación Amigos del Escarabajo Argentina (AADEA) donde se exhibía un Volkswagen Kübelwagen del año 1942. Este vehículo también recibía la denominación de Tipo 82. Fabricados durante la Segunda Guerra Mundial sobre la plataforma del Volkswagen KdF, que sería conocido como Escarabajo.

Al parecer es una unidad alemana. Sabía que existía un solo ejemplar en América del Sur y que estaba en Argentina. Desconozco si es el mismo Külbelwagen. Lo cierto es la gran restauración llevada a cabo en este vehículo.

Jeep Willys MB 6 x 6 del año 1942.

Siguiendo con las rarezas militares en el stand de la Asociación Argentina de Coleccionistas de Vehículos Militares se encontraba un Jeep Willys de seis ruedas. Este modelo era el MB 6 x 6 del año 1942, es decir que tenía tracción en todas sus ruedas.

A mi entender estaba casi oculto a la vista del público visitante, tapado por la cantidad de Jeeps de todas las variantes y épocas. Creo que hubiera merecido un lugar más destacado para su exhibición para que muchos visitantes supieran de su existencia. Jeep Willys de cuatro ruedas vemos, siempre. Ahora uno de 6 ruedas no todos los días. Incluso hay personas que ni siquiera saben que se fabricaron.

Motocicleta BMW con sidecar de la Segunda Guerra Mundial.

Seguimos en la Segunda Guerra Mundial y al pasar por el stand de la marca BMW (Bayerische Motoren Werke), contando sus primeros 100 años de vida, me topé que una moto de la marca bávara con sidecar. Lo interesante es ver el estado de conservación y que la rueda del sidecar tiene tracción. Además de comprobar los años que tiene el motor bóxer de dos cilindros en las motos BMW.

Hablando de motos, y ya en el “Barrio de las motos”, muy cerca del espacio de BMW, estaba esperándome un triciclo Neocar. En el stand del Moto Club Puma Buenos Aires se podía apreciar este triciclo de la marca Puma del año 1958 con un motor monocilíndrico de 98 centímetro cúbicos de cilindrada. Una rareza en materia de motos de baja cilindrada.

Triciclo Neocar con motor Puma del año 1958.

Sinceramente no sabía que alguna unidad de un A.S.A. 1000 GT hubiera venido a estas tierras. La sigla era el nombre de la empresa italiana: Autoconstruzioni Società per Azioni. De casualidad lo encontré ya casi cuando dejaba Autoclásica 2016 el lunes 10 de octubre. Y estaba en el stand de la empresa Diwher que se dedica a restaurar automóviles.

Otra pieza que podía pasar desapercibida si previamente no se conoce el automóvil. Vi el A.S.A de casualidad cuando me estaba yendo. De hecho se puede ver la llovizna que había caído en la tarde del lunes 10 sobre la carrocería de color rojo del A.S.A.

A.S.A. 1000 GT con motor Ferrari restaurado a nuevo.

El A.S.A. fue la imagen que sirvió para la Trivia del mes de junio del año pasado en Archivo de autos. Este automóvil deportivo tenía motor Ferrari y se fabricó hasta el año 1967. Raro que una de las 95 unidades fabricadas llegara a Argentina.

Raro también era el Citroën SM del año 1973 que vino desde Uruguay, así lo confirmaba la patente, esas nuevas que son para los países integrantes del Mercosur. Algunos de los visitantes a Autoclásica 2016 no creo que tuvieran mucha idea del motor de ese automóvil.

Citroën SM del año 1973 con motor Maserati venido de Uruguay.

Para aquel tiempo la empresa francesa Citroën había comprado a la Maserati italiana y justamente el motor, de 6 cilindros en V, era de ese origen. Pero no solo eso sino que la batería de faros delanteros giraban en el sentido de la dirección.

Una cupé de lujo con prestaciones deportivas que no tuvo éxito comercial. Pero que 40 años en el tiempo es una pieza rara de ver. El estado del Citroën SM era impecable en todos sus aspectos y ubicada junto a otros deportivos europeos se destacaba por su diseño. La ubicación era de espaldas al sector de premiación y enfrente a donde 40 Jaguar contaban la historia de la marca británica.

Scania 112 Aerobus Bus Bullet del año 1985
de la empresa General Urquiza.

Para terminar nos vamos de viaje… Eso si nos tomamos el Scania 112 Aerobus Bus Bullet del año 1985, más conocido como Bala. Estaba estacionado en el sector destinado a las unidades del Museo del Colectivo Antiguo. Este ómnibus pertenece a la empresa de transporte General Urquiza y es algo raro de ver en las calles argentinas.

Las fotografías fueron tomadas en el predio del Hipódromo de San Isidro en la provincia de Buenos Aires los días domingo 9 y lunes 10 de octubre de 2016, cuando se realizó Autoclásica.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

Archivo de autos tiene Internet propia financiada por sus seguidores y por publicidad en este blog.

Tuesday, October 11, 2016

Dos días en Autoclásica 2016

La ventaja de estar acreditado como un medio de prensa en alguna edición de Autoclásica, es poder asistir más de un día. Claro si mis otras ocupaciones me lo permiten. La idea original era asistir el día viernes 9 de octubre, pero el clima tuvo otros planes para mi persona. Así que los días elegidos finalmente fueron el domingo 10 y el lunes 11.

Los Torinos a la entrada de Autoclásica 2016.


El mejor día para los que vamos a Autoclásica, no solo a mirar automóviles del pasado, es el día viernes. Menos público presente y más tiempo para charlar con los expositores. Siempre hay alguna historia jugosa, para contar, o algún dato interesante que atesorar.

Un Stutz en primer plano y al fondo una cupé Graham-Paige.

Así que el domingo 10 de octubre partí hacia Autoclásica 2016 con un día espectacular sobre mi cabeza. Da gusto asistir a una muestra de estas características con un día templado y con un sol radiante. No así con la lluvia que azotó las primeras horas del viernes 9 y un intenso chaparrón a media tarde.

Dos Chevrolet de los años cincuenta.

Fue entrar y toparme con esa especie de rotonda, o isla verde, que abre Autoclásica, claro si uno ingresa a pie. Ese sitio fue el elegido para homenajear los 50 años del lanzamiento del Torino en Argentina de la mano de IKA (Industrias Kaiser Argentina SA).

En primer plano dos Chevrolet Corvette.

Lo interesante era poder apreciar Torinos de fábrica con algunas de las modificaciones, fuera de serie, que realizaron concesionarios de IKA. Pero lo mejor de todo fue tener al lado de los Torino de IKA los Rambler American, de American Motors Corporation, que dieron la base de su carrocería monocasco.

El Messerschmitt KR 200 del CASYM que ganó
el primer premio en su categoría.

Sobre el boulevard del Hipódromo de San Isidro suelen estar muchas de las grandes atracciones. Ya sea a modo de stand como de automóviles expuestos en el centro. En ese lugar estaban los autos americanos de distintas épocas. Arrancando desde los primeros años del siglo XX.

El Dauphine de récord venido de Francia.

Una treintena de clubes de autos expusieron sus ejemplares. Entre esos clubes estaba el Club Argentino Scooters y Microcoupés (CASYM) y pude conocer a Ernesto Parodi, uno de sus integrantes. Desde hace tiempo tenemos una cruzada contra el mito urbano que las moto cabinas de la marca Messerschmitt eran cabinas de aviones de combate.

El Alpine A110, en primer plano, y detrás el Renault 8 Gordini.
Al fondo los Renault más ancianos.

Me encontraba admirando automóviles, y sacando fotos para ilustrar, cuando me topé con Jorge Ingolingo, justamente dueño del famoso Messerschmitt de San Miguel. Estaba de visita junto con su hijo Mario, un compañero de encuentros donde haya autos antiguos. Charlamos de autos como era de esperar.

Cupé Fissore en el stand del Auto Union DKW Club de Argentina.

La charla estaba entretenida cuando pasó Norberto Núñez hacia el stand del Auto Union DKW Club de Argentina. Este año estaba exponiendo su Auto Union 1000 S del año 1967. A esta altura del partido Norberto es un amigo fierrero más. Ya hemos compartido varios encuentros en distintas partes. Y pensar que un poco más de un año atrás era solo un seguidor de Archivo de autos sin un rostro que identificar.

Los Chevrolet Camaro en el stand de
autos americanos de Zschocke Motorsport.

En el stand de la empresa Renault, además de la mención en el día de ayer del Étoile Filante, estaba exhibido un Dauphine que batió otro récord de velocidad y que fuera traído desde Francia, su tierra natal. Lo mismo que un Renault 8 Gordini y un Alpine A 110. Estos automóviles franceses, para aprovechar el cruce del Atlántico, se van a Brasil.

Las cupecitas del TC de las viejas épocas.

Hacia el fondo del boulevard estaban los Chevrolet Camaro en el stand de Zschocke Motorsport. Sobre una plataforma giratoria estaba un Camaro Rally Sport del año 1968 para que todos pudiéramos admirar todos sus flancos. Además de muchos otros Camaros de distintas épocas desde su lanzamiento en el año 1966 en Estados Unidos.

Los Eniak Antique en el stand de Registro Antique.

Al final de ese recorrido estaban las queridas cupecitas del TC (Turismo Carretera) junto a otros autos de competición que son parte de la historia del automovilismo deportivo de Argentina. Un patrimonio cultural fierrero para conocer y tener en cuenta.

Renault Floride en el stand del Club Gordini Baradero.

Ese domingo se le realizó un homenaje a Tulio Crespi, reseña que ya publiqué el lunes 9. Fue un gusto charlar brevemente con este creador de autos fuera de serie de Argentina. Otro diseñador que es parte de la historia del automovilismo argentino. Con sus pros y sus contras. Pero todo es parte de nuestro bagaje cultural, e histórico, cuando hablamos de fierros.

Renault Gordini del Club Gordini Baradero
sacando su rueda de auxilio.

En ese mismo stand me crucé con Gustavo Feder, editor de Autohistoria, que salió disparado para el sector de la premiación. Antes había estado en la premiación de las motos y estaba esperando la de los automóviles, que se había retrasado por una hora. Cosa que siempre pasa, no se cumple al pie de la letra el programa preestablecido.

Jeep Willys de la Asociación Argentina de Coleccionistas de
Vehículos Militares que ganó el primer premio en su categoría.

Este año la gente de la Asociación Argentina de Coleccionistas de Vehículos Militares trajo una gran cantidad de jeeps de distintas épocas y marcas. Además de otros vehículos militares y cañones antiaéreos. Entre los Jeep Willys expuestos había uno sin carrocería que era digno de ver.

Las motocicletas Puma en el “Barrio de las motos”.

La calle que comunicaba el boulevard con el “Barrio de las motos” podía llegar a ser una tortura cruzarla por la cantidad de público. En especial el domingo 9 que según la información que recabé fue récord en asistencia. Según los propios organizadores entre los cuatro días de Autoclásica 2016 asistieron casi 52.000 personas.

Las unidades del Museo del Colectivo Antiguo.

Luis Intile en el stand de Gas Monkey Garaje, que por segundo año consecutivo se ganó el primer premio por el diseño, me contó, el lunes 10 que en un momento del domingo era casi imposible cruzar los pasillos del sector de autojumble. Tal era la cantidad de público que visitaba Autoclásica 2016.

El Ford T de 1925 que acompañó a los viejos colectivos.

También en el sector de autojumble me crucé con Carlos Pizarro, otro seguidor de Archivo de autos, que estaba en su puesto de venta de autos a escala. Ahí estaba otro conocido: Sebastián Torres. Coleccionista de autos a escala e integrante de ACAMRA (Asociación Coleccionistas de Automodelos de la República Argentina).

La réplica del auto de Manuel Iglesias de la ciudad de Campana.

En el stand del Club Gordini Baradero me encontré con un Renault Floride del año 1961. Otros dos conocidos que estaban en ese preciso lugar eran, Alejandro Ochnio y Alberto Di Negro. También estuve charlando con Federico integrante del Gordini Baradero. Siempre traen buenos autos para exponer a Autoclásica. En este lugar tuve la suerte de conocer a Abel Ceverio, otro seguidor de Archivo de autos, y claro hablamos de autos…

Institec en el stand del Club IAME.

El “Barrio de las motos” es el lugar ideal para los amantes de las dos ruedas. Motocicletas de todas las épocas se dan cita año, tras año, en ese lugar. Además de ser el lugar donde más puestos de comida hay dentro de Autoclásica.

Dos viejos Rastrojeros del Club IAME.

A la vera de la pista del Hipódromo de San Isidro estaba estacionados a 45º los viejos colectivos que tanto afecto despiertan en los visitantes. Una gran variedad presentó el Museo del Colectivo Antiguo. Desde unidades de los años cuarenta hasta el ómnibus llamado Bala de finales de la década del ochenta. Un precioso Ford T del año 1925 los acompañó a los viejos colectivos. Este auto desfiló en el bicentenario del 9 de Julio en el Metrobus de la Avenida 9 de Julio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Dos Jaguar del año 1947 entre los 40 ejemplares exhibidos.

Para los que ingresaban desde el estacionamiento de Autoclásica se topaban con el stand del Museo del Automóvil donde se realizó el homenaje a los 100 años del nacimiento de Juan Gálvez, piloto de TC y hermano de Oscar Alfredo Gálvez. A su lado estaba el primer camión Scania L 111, como les conté en la reseña de los homenajes.

Tres Rolls Royce de épocas diferentes.

Hubo un stand donde se pudieron apreciar varios Lancia Lambda, un automóvil revolucionario para su época. Por sus innovaciones mecánicas para principios de la década del veinte. Con suspensión independiente en las ruedas delanteras y una carrocería monocasco.

El stand del Museo del Automóvil con el homenaje a Juan Gálvez.

Seguro que algo quedó en el tintero, aunque ya no usemos tinta para escribir, y solo apretemos una serie de teclas para verlas reflejadas en la pantalla del monitor. Pero no será la última crónica sobre lo qué pasó en Autoclásica 2016. Queda contarles algunas extrañezas con las que me topé. Autos que no se ven todos los días. Pero eso será mañana.

El mejor stand de clubes de autos del Auto & Moto Club Clásicos Tigre.

Las fotografías que ilustran esta nota fueron tomadas los días domingo 9 y lunes 10 de octubre de 2016 durante el desarrollo de Autoclásica 2016 en las instalaciones del Hipódromo de San Isidro en la provincia de Buenos Aires.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

Archivo de autos tiene Internet propia financiada por sus seguidores y por publicidad en este blog.

Monday, September 26, 2016

Sexto Tour en Hurlingham

Luego de dos suspensiones por las lluvias, en los meses de abril y mayo, llegó la fecha del 6º Tour de los Clásicos de la ciudad de Hurlingham que organizó La Barra de los Clásicos Automotoclub, el domingo 25 de septiembre. Para allá fuimos con unos amigos fierreros.

El Ford A de Carlos Edgar listo para iniciar el 6º Tour de Hurlingham


El punto de encuentro se fijó en la estación de servicio YPF ubicada sobre la vieja Ruta 8 y la calle Primera Junta de San Miguel. La primera sorpresa, por no ser un transeúnte de la zona, fue encontrarme con la estación de servicio tapiada en reparaciones.
 
Los autos del Ford Sierra Fan’s Club.

De la partida seríamos tres autos: un Chevrolet Champion del año 1928 de color amarillo, que el día anterior participó de la 2ª Caravana de Autos Históricos de San Miguel, que es propiedad de Víctor Caputo, un Peugeot 404 Grand Prix del año 1973 de color azul, al mando de su dueño Javier Correa, y la rural Mercedes Benz 170 SD, que es de mi padre José Lorenzo Uldane, que también estuvo en la caravana de San Miguel (http://archivodeautos.blogspot.com.ar/2016/09/la-2-caravana-de-san-miguel.html)

Los dos autos de carrera de la categoría Top Race.

También sería de la partida Luis Giribone que llevaría, por segundo año consecutivo, sus esculturas fierreras para exponer en un stand en el predio del Polideportivo Municipal ubicado en la intersección de la Avenida Gobernador Vergara y Paso Morales en la ciudad de Hurlingham, justo enfrente de la estación Lasalle del ferrocarril Urquiza.

El Turismo Carretera de Ricardo Peduzzi conocido como “El Cuadrado”.

Ese predio municipal sería el destino final de la caravana de los autos que se congregarían en la Plaza Ravenscroft, o más conocida como Plaza Hurlingham, ubicada a la vera de la Avenida Julio A. Roca. Esa era nuestra meta en esa mañana soleada de domingo. Al menos no hacía tanto frío como el día anterior frente a la Catedral de San Miguel.

Camión Chevrolet 4400 esperando el inicio de la caravana.

El Chevrolet 1928 hizo punta seguido de la Mercedes por detrás el Peugeot 404 y cerrando la Peugeot Berlingo de Giribone con sus esculturas. Así partimos por la vieja Ruta 8 que va cambiando de nombre antes de adentrarse en Campo de Mayo y dejarnos paso a la Ruta 201, que es la Avenida Julio A. Roca, ya en el partido de Hurlingham. Una vez que dejamos atrás el Río Reconquista y la autopista del Buen Ayre, aunque un nombre real es Camino Parque del Buen Ayre.

Citroën 11 Ligero de 1947 de Charly Bouquett.

A las 9 y 20 horas arribamos a la Plaza Ravenscroft, la cita era para las 9 y 30 horas. Ya había una cuadra completa de autos esperando para participar de la caravana por los barrios de la ciudad de Hurlingham. Llegamos junto con Marcelo Vilches y su Peugeot 403 del año 1960 con el que hizo el viaje por la Ruta 40 uniendo las ciudades de Ushuaia y La Quiaca en enero de este año. A esta altura otro amigo fierrero. Ahora recuperándose de una operación en su brazo izquierdo.

Los autos del Club Gordini Baradero.

Los integrantes del Club Gordini Baradero también llegaron en ese mismo momento y estuvimos charlando un largo rato. La charla no era sino sobre los viejos autos que supimos conseguir. Los muchachos del club siempre acercan unidades al encuentro de Hurlingham esta vez eran tres en representación.

El Peugeot 403 de Marcelo Vilches antes de la caravana.

La sorpresa fue encontrarme a Charly Bouquett repartiendo medialunas en la Plaza Ravenscroft y a su esposa Elisabet Elías vasitos de café. Esta es una atención que siempre tienen los integrantes de La Barra de los Clásicos Automotoclub para todos los que nos acercamos a participar de la caravana. Ya son 6 años consecutivos que estoy presente. Charly estaba con su Citroën 11 Ligero del año 1947 otra figura reconocible en los encuentros de autos.

Chevrolet Champion de 1928, la Mercedes de 1955 y
el Peugeot 404 de 1973 que fuimos desde San Miguel.

Dos cosas eran diferentes con respecto a otros años de concurrencia. La primera las calles de alrededor de la plaza estaba neutralizadas por personal de Tránsito de la Municipalidad de Hurlingham y la otra en la esquina de Avenida Julio A. Roca y General O’Brien estaba estacionado un móvil del canal de cable C5N.

El Peugeot 404 Grand Prix de Javier Correa.

Estas dos cosas respondían a algo. El intendente del partido de Hurlingham, Juan Zavaleta, es un nuevo integrante de La Barra de los Clásicos Automotoclub. Estaba presente con su cupé Chevrolet Chevy de color rojo como un socio más del club.

Dos contemporáneos: el azul un Chevrolet y el negro un Mercury.

Al rato una figura conocida nos vino a saludar era Rodolfo Mombelli, vestido de gaucho como siempre acostumbra para los encuentros de todos los años. Algunos de los clubes que estaban presentes en la Plaza Ravenscroft eran el Ford Sierra Fan’s Club, el Club Amigos de Taunus Argentina y el mencionado Club Gordini Baradero.

Dos de los autos integrantes del Auto Club Clásicos San Miguel.

Ya en el predio me encontraría con otros clubes como el A.C.A.M. (Autos Clásicos y Antiguos Manzanares), el Club Amigos del Falcón, el Club del Buggy, el Auto Club Clásicos San Miguel, por mencionar a los que recuerdo. Hubo muchos autos expuestos durante la jornada con una cifra cercana a los 400.

Los autos del Club Amigos de Taunus Argentina.

Uno de los últimos en arribar a la plaza fue el amigo Roberto con su inmaculada cupé Mercury del año 1947 de color negra. Lo acompañaba su esposa, como siempre. Además al final de la jornada se llevaría un premio por el estado de su cupé, totalmente merecido.

Tres integrantes del Club del Buggy.

Unos minutos antes de las 11 horas se puso en marcha la caravana con unos 70 autos que serían de la partida. Víctor por alguna nana mecánica, en su Chevrolet Champion, prefirió dirigirse al Polideportivo Municipal y Javier lo acompañó con su Peugeot 404.

Algunos de los hot rod que se dieron cita en Hurlingham.

Así que le quedó a la Mercedes el honor de representar a los amigos de San Miguel en el 6º Tour de Hurlingham. La vuelta por las calles de la ciudad de Hurlingham siempre despierta aplausos, saludos y fotos. Esta vez el recorrido fue algo más corto que en otras ocasiones. Lo que sí, por momentos, se hizo muy trabado por la gran cantidad de autos participantes.

Camionetas y autos de estilo hot rod.

Lo que noté en esta ocasión una menor participación de autos antiguos. Si estaba al frente de la caravana el Ford A rojo de Carlos Edgar, otro integrante de La Barra de los Clásicos Automotoclub, con el cual crucé algunas palabras. Pero menos autos antiguos que en otros años donde siempre fue el colorido de las caravanas. Lo que sí había expuestos eran dos autos de competición de la categoría Top Race: un Ford Mondeo y un Mercedes Benz.

Un Jaguar blanco, un Antique rojo y de fondo un Citroën 3 CV.

Esto no quiere decir que los autos expuestos fueran malos, todo lo contrario. Hubo vehículos expuestos para todos los gustos desde antiguos, pasando por los clásicos y llegando a los hot rod presentados de la mejor manera. Lo que sí que los encuentros de Hurlingham tiene como distinción, a mí entender, es que aparecen durante la jornada autos en proceso de restauración.

Peugeot 403 de Marcelo Vilches en el playón del
Polideportivo Municipal al lado de un viejo Rugby.

Dentro de esta categoría estaba el Pontiac del año 1929 que es propiedad de Jorge Tassara, a quien conocí en el encuentro solidario de José C. Paz, quince días antes. Él había llevado, también, su Vauxhall Victor de color negro. Claro que al lado estaba su suegro, Jorge Navill, otro conocido del mundo de los fierros, con su Kaiser Carabela de color gris.

Dos inmensos Cadillac del A.C.A.M.
(Autos Clásicos y Antiguos Manzanares).

Durante la tarde me crucé con Juan Pablo Arrighi, seguidor de Archivo de autos, y vecino de San Miguel, con Marcelo Monteverdi del Club Amigos de Taunus Argentina y con Guillermo Piano, otro viejo conocido del mundo de los autos antiguos. Lamentablemente un seguidor de Archivo de autos me vino a ver, pero por esas cosas de los encuentros, nos desencontramos…

Pontiac de 1929 de Jorge Tassara en plena restauración

Ahora, ya terminada la jornada del domingo 26 de septiembre, quedamos esperando el 7º Tour de los Clásicos, que por esas cosas del clima será dentro de pocos meses, a finales del mes de abril. Cuando se cumpla un nuevo aniversario de la fundación de La Barra de los Clásicos Automotoclub. Seguramente ahí estaremos los amigos fierreros de San Miguel. Todas las fotos fueron tomadas el domingo 26 de septiembre de 2016.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

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